Tipos de recarga de vehículos eléctricos: todo lo que debes saber

La movilidad eléctrica avanza a pasos agigantados en España, y en Confortauto estamos comprometidos con este tipo de automoción sostenible. Cada vez es más frecuente ver a nuestro alrededor modelos con motor eléctrico, puntos de carga, modelos híbridos y conversaciones sobre baterías. Pero muchas personas aún tienen dudas sobre este sistema, especialmente acerca de los aspectos más técnicos que no terminan de comprender, como los tipos de recarga de vehículos eléctricos.

El sistema eléctrico en los coches no es muy diferente al de combustión, solo que la potencia no surge de explosiones en el motor, sino de una batería previamente cargada. De hecho, es este apartado el que puede permitir ahorrar dinero a las personas, ya que en vez de pagar por gasolina, los conductores enchufan sus vehículos a la red eléctrica.

Tipos de recarga de vehículos eléctricos

Recargar el coche, una parte esencial de los modelos eléctricos

La recarga es para un modelo eléctrico como el repostaje en un modelo diésel o de gasolina. Es lo que llena el motor (por así decirlo) y tiene consecuencias muy positivas para el bolsillo del conductor y para el medio ambiente. Esta recarga se realiza durante periodos de inactividad, en los que se debe dejar el coche aparcado y apagado. Lo ideal es realizarlo durante la noche o durante la estancia en el trabajo, aunque esto siempre estará condicionado por los puntos de carga que haya alrededor. Esto es vital también cuando los conductores deciden hacer viajes en carretera, ya que la autonomía de los modelos eléctricos exige ciertas cargas periódicas.

Es importante tener en cuenta que otros modelos a los que denominamos eléctricos no son enchufables. Hablamos de híbridos que se recargan con la fuerza de las frenadas, por ejemplo. Este tipo de modelos no están dentro de esta discusión, aunque también puedan utilizar baterías.

Tipos de recarga de vehículos eléctricos

Existen diferentes tipos de cargas, que varían según su potencia, tipo de corriente y otros parámetros. La idea es adaptar la carga concreta al tipo de parada, ya que hay cargas que se pueden realizar de forma lenta, como la carga nocturna. Sin embargo, otro tipo de cargas urgentes, como las realizadas en carretera, deben ser más rápidas. Las necesidades y la potencia disponible en cada punto determinarán la carga escogida en muchos casos.

Recarga superlenta

Este tipo de recargas son poco comunes especialmente en puntos públicos. Esto es debido a que la intensidad de la corriente se limita a 10 amperios, por lo que el tipo de carga es muy lenta y poco práctica para una urgencia. Además, la recarga utiliza diferentes modos de conexión de tipo doméstico, es decir, poco especializados en el sector del automóvil.

Recarga lenta

Es un tipo más común debido a la simpleza de su sistema. En muchos casos es la carga convencional, ya que se adapta a todo tipo de modelos eléctricos y se puede hacer en casa. Es posible realizar la carga desde un conector doméstico de tipo Shuko, con una corriente alterna a 230 V, 16 A y con 3,7 kilovatios de potencia máxima. Es la opción más recomendada, especialmente cuando se puede realizar en tramos largos de forma cómoda, como durante la noche. Supone un menor desgaste que repercute en una esperanza de vida más larga para las baterías.

Modo de carga 3

En este caso se instala un punto de carga exclusivo para vehículos eléctricos, algo que difiere de los puntos de carga domésticos. Contiene instalaciones de sistemas de protección que benefician al coche y al punto de carga en sí. Soporta tanto las recargas monofásicas como las trifásicas. A diferencia de la carga convencional, soporta mayores potencias.

Recarga semirrápida

En los espacios públicos se han popularizado este tipo de puntos de carga. Esto es debido a que en estos lugares no aparcamos el coche tanto tiempo, por lo que la carga debe ser más intensa. La potencia suele ser mayor de 7,4 kilovatios, lo que asegura una cierta rapidez. Esto hace que no sea aconsejable decantarse por estas opciones para puntos de carga domésticos, ya que la factura eléctrica podría subir considerablemente. Centros comerciales, parkings de empresa y aparcamientos públicos son algunos de los lugares donde ya se pueden encontrar estas zonas de carga semirrápida.

Recarga rápida y ultrarrápida

Se trata de dos puntos de carga de diseño similar que suelen encontrarse en tramos de carretera, para abastecer de electricidad a los viajeros. Las electrolineras suelen utilizar estos dos tipos de carga, aunque claramente la ultrarrápida es superior al soportar cargadores de entre 80 y 150 kilovatios. El resultado son cargas en menos de media hora en ambos casos.

Conclusión

Sin duda, los tipos de recarga de vehículos eléctricos se adaptan a diferentes situaciones que encuentran estos conductores en el día a día. La proliferación de estas zonas de recarga hará que tener un coche con baterías sea una elección muy positiva para el conductor y para el medio ambiente.

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