La sal de las carreteras puede afectar a tu coche ¿cómo evitarlo?

La nieve y el hielo son, sin duda, los dos elementos que más dificultan conducir un coche, incluso si utilizas cadenas. Por eso las autoridades suelen verter sal sobre el asfalto para que se derritan lo antes posible. Sin embargo, esa sal puede afectar negativamente a los vehículos. En Confortauto vamos a explicarte cuál es la mejor forma de prevenir problemas asociados a ella.

¿Cómo afecta la sal de las carreteras a los vehículos?

El motivo por el que se usa sal en las carreteras recibe el nombre de descenso crioscópico. En concreto, la sal hace descender el punto de congelación del agua bastante por debajo de los 0 ºC. Esto se traduce en la imposibilidad de que se forme hielo o se acumule nieve. Y, en caso de que ya se haya creado, hace que se derrita más rápido.

El problema es que la sal también acelera la oxidación de los elementos metálicos. Y, como bien sabrás, los coches están repletos de ellos. La carrocería, las llantas de los neumáticos o el propio motor son buenos ejemplos. Esta oxidación provocada por la sal vertida en las carreteras es especialmente perjudicial para las siguientes piezas.

  • Los anclajes del capó.
  • Los discos de freno.
  • El tubo de escape.
  • Las llantas de las ruedas.
  • Los amortiguadores.

Los problemas que puede conllevar la oxidación de estos componentes mecánicos del coche son evidentes. Además, no solo pueden dar lugar al pago de costosas averías, ¡sino también a accidentes! Tu seguridad y la del resto de conductores pueden verse comprometidas, razón de más para prestar atención a este aspecto.

La sal de las carreteras puede afectar a tu coche

¿Cómo evitar los problemas que ocasiona la sal de las carreteras en los coches?

Los fabricantes de coches dan a los componentes metálicos de sus vehículos una capa protectora de brea. Esta se ocupa de protegerlos de la sal y de otros muchos factores externos. Sin embargo, con el paso del tiempo tiende a desaparecer. Depende del uso, pero lo más probable es que a partir del quinto año no quede ni rastro de ella en los bajos del automóvil ni en sus componentes internos.

Sin embargo, evitar que la sal acelere la corrosión de los componentes metálicos de tu coche puede ser más fácil de lo que imaginas. En concreto, basta con lavar el vehículo con agua a presión después de haber circulado con él sobre una carretera nevada. Eso sí, no solo deberás hacer hincapié en la carrocería, sino también en las llantas, en los amortiguadores y en los bajos.

¿No dispones de una pistola de agua a presión en casa¿ ¿La estación de lavado de coches más cercana queda demasiado lejos? No pasa nada. Con una esponja, agua templada y jabón puedes limpiar las partes más vulnerables a la corrosión para retirar la sal que se haya acumulado en ellas.

Y no te olvides de la carrocería. Puede que te parezca algo tedioso volver del trabajo y ponerte a limpiar el coche a mano, pero lo cierto es que resulta fundamental para prevenir los problemas de oxidación. No desesperes, y ten cuidado de no arañar la pintura.

En Confortauto somos muy conscientes de los problemas que puede ocasionar la sal en las piezas metálicas de tu coche. Ahora que tú también los conoces, esperamos que pongas en práctica estos consejos para prevenir la oxidación en tu coche. Pero, si ya ha hecho acto de presencia, visita nuestro taller en Burgos, en Huesca, en León o en cualquier otra provincia española y un equipo de profesionales se encargará de ofrecerte la mejor solución.

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