El coche eléctrico no arranca del todo en España
Por Mercedes Martín, Embajadora de Confortauto.
En un área de servicio de la A-2, dos coches eléctricos esperan turno para enchufarse a una estación de recarga. El conductor de uno de ellos consulta la aplicación en el móvil y resopla: “Marca como disponible, pero no funciona”. Es un gesto cada vez más habitual, síntoma de un país que avanza hacia la electrificación, pero a un ritmo más lento de lo que la industria y Bruselas reclaman.
Los datos ayudan a poner contexto a esa sensación. En 2024, solo el 11,4 % de los turismos matriculados en España fueron electrificados, y de ellos apenas la mitad completamente eléctricos. La media europea ronda el 20 %, casi el doble. En países como Noruega, donde más del 30 % del parque ya es eléctrico, la transición avanza a otra velocidad.
El contraste también se reproduce dentro de nuestras fronteras. Madrid concentra casi la mitad de las matriculaciones, mientras que comunidades como Navarra o Cataluña lideran en porcentaje. Los particulares empiezan a animarse —casi el 12 % de sus compras ya son electrificadas—, pero el impulso del canal de empresa, clave para renovar el parque con rapidez, pierde fuerza.
En las fábricas, el desequilibrio resulta evidente. España es el segundo productor de automóviles de Europa, pero menos del 10 % de los vehículos fabricados son electrificados. Capacidad industrial hay; la tracción del mercado, todavía no acompaña.
La infraestructura sigue siendo uno de los grandes frenos. La red de recarga ha crecido, pero no siempre en fiabilidad. Para muchos conductores, la decisión ya no depende de la tecnología, sino de la confianza en el sistema que la sostiene. La transición no depende solo de cuántos puntos existen, sino de cuántos funcionan cuando se necesitan.
Ese margen de duda se traduce, muchas veces, en decisiones aplazadas. Conductores que valoran el salto al eléctrico, pero lo posponen; familias que optan por esperar un par de años más; empresas que retrasan la renovación de flotas hasta que el sistema ofrezca más certezas. No es rechazo, es prudencia.
En la calle, la fotografía es aún más clara. De los cerca de 27 millones de turismos en circulación, apenas un 2 % son electrificados. La edad media del parque supera los 14 años, una de las más altas de Europa. Para muchos hogares, cambiar de coche sigue siendo una decisión costosa y postergable.
El coche eléctrico en España convive así con una contradicción persistente: una industria preparada para el cambio y una sociedad que avanza con cautela. Mientras Europa fija 2035 como el horizonte para el fin de la venta de vehículos nuevos de combustión, en las carreteras españolas conviven los anuncios de un futuro eléctrico con la persistencia de modelos antiguos.
La transición no es solo tecnológica. Tiene que ver con confianza, accesibilidad y tiempo. Y, por ahora, sigue avanzando sin prisa.