Tener tu vehículo parado por un largo tiempo es
tan perjudicial como rodar muchos kilómetros. Hay partes de su mecánica que se resienten por la inactividad. Por ello, debes
revisar el coche antes de volver a cogerlo para
evitar costosas averías.
¿Qué daños se producen en un vehículo parado?
Cuando tu automóvil está mucho tiempo estacionado puede sufrir toda una serie de desperfectos fruto de las inclemencias meteorológicas, entre otros factores. En los casos más graves los neumáticos se deforman, las gomas y correas del motor se resquebrajan, el líquido de frenos se evapora, los sistemas mecánicos del vehículo se oxidan a causa de la humedad del ambiente y la batería se descarga.
Por todo ello, si vas a tener el coche un tiempo parado, es recomendable que lo apoyes sobre unas borriquetas o que
hinches los neumáticos un poco más de lo recomendado. Además, te recomendamos
desconectar los bornes de la batería y, a ser posible, dejarlo
en un garaje y no a la intemperie.
¿Qué debes revisar en tu coche antes de volver a utilizarlo?
Ya te hemos hablado de las partes de tu vehículo que se estropean cuando está mucho tiempo parado. Por tanto, a la hora de volver a utilizarlo, debes repasar toda una serie de puntos críticos que podrían presentar deterioros de mayor o menor grado.
1. Neumáticos
Examínalos siempre, sobre todo si, al volver a coger el coche, notas que
la dirección vibra o emite ruidos. Seguramente, se hayan estropeado debido a la inactividad.
2. Motor
La
revisión del vehículo antes de cogerlo también ha de incluir el motor. Con la falta de uso, el aceite se extiende al cárter. Entonces, las paredes de los cilindros se secan y
oxidan. Además, los pistones pueden quedar pegados.
Por otra parte, al agrietarse, las gomas y juntas del motor provocan
fugas. A su vez, estas generan falta de aceite que puede deteriorar la mecánica de tu coche. Incluso las cadenas y correas del motor
se estropean por la humedad y el calor.
3. Frenos
El líquido de frenos contiene
éter que, por la falta de uso del vehículo, se convierte en
agua. Y esta, al calentarse el coche, entra en ebullición causando importantes
daños en los sistemas hidráulicos del ABS. Se trata de una avería muy cara, por lo que es fundamental que revises el líquido de frenos antes de coger tu vehículo.
4. Circuito de refrigeración
Si tu coche se enfría por
aire, tendrás menos problemas. Pero, si lo hace por
agua, el circuito de refrigeración es uno de los que más se resiente con la falta de uso. La bomba se
oxida, el termostato tiende a fallar y el radiador puede quedar obstruido por partículas. Por tanto, vigila este factor antes de utilizar de nuevo tu vehículo.
5. Bombas de agua de faros y limpiaparabrisas
Con la falta de uso también es fácil que
se oxide la bomba que impulsa agua tanto al limpiaparabrisas como a los faros. En consecuencia, aunque los depósitos contengan el líquido suficiente estos sistemas no funcionarán.
6. Elevalunas eléctricos
Las ventanillas están en contacto con el exterior. Y, por este motivo, son una de las partes
más vulnerables de tu vehículo.
La humedad o el calor pueden oxidar sus circuitos y provocar que tengas problemas a la hora de subir o bajar las lunas.
7. Aire acondicionado
Este es uno de los dispositivos que suelen estropearse más asiduamente por su falta de uso. Al obstruirse, el gas no circula y y el circuito
pierde su lubricación.
Como ves, la inactividad es un factor tan negativo para tu vehículo como utilizarlo en exceso. Por ello, antes de volver a cogerlo, te aconsejamos
revisar tu coche y examinar todos los puntos que te hemos citado. Si lo necesitas, no dudes en acudir a tu
taller más cercano de Confortauto, donde estaremos encantados de atenderte.